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NOTA

Campeona sin Tacc

María Laura Abalo (33) es remera de elite y cuenta con un gran historial de importantes resultados en su haber. Si bien practica deporte de alto rendimiento hace más de quince años, hace sólo uno que recibió la noticia de que era celíaca. El diagnóstico fue un alivio para ella. Como todo deportista, siempre cree que el cansancio es producto de tanto entrenamiento, pero en su caso había otro motivo: la celiaquía. Hoy lleva una dieta estricta sin gluten y continúa su trabajo deportivo con claros objetivos: ganar medallas en los Juegos Panamericanos de Toronto 2015 y clasificar a los Juegos Olímpicos de Río 2016.

A.: ¿Hace cuánto tiempo descubriste que sos celíaca? ¿Tenías síntomas?

L.A.: Hace casi un año que me diagnosticaron. Tenía mucho dolor de panza, en especial en la boca del estómago. Había bajado unos kilos, ¡que no me sobraban muchos! Estaba siempre descompuesta, bastante anémica, y ya eran tantas las molestias que no quería comer. Fue muy difícil dar con el diagnóstico, porque muchos médicos me dijeron que era una gastroenteritis, o algo emocional que estaba somatizando.

A.: ¿Cuál fue tu reacción al enterarte? ¿Conocías algo sobre la celiaquía?

L.A.: Ya venía con la idea de que podría llegar a serlo, porque cuando le comentaba mis síntomas a una compañera de la Selección de remo (celíaca), ella me decía que seguramente yo fuera celíaca también. Mi principal problema fue la ignorancia total sobre el tema. ¡Yo ni sabía qué significaba “sin tacc”! Tuve que aprender, investigar, leer sobre la enfermedad. ¡“Aglutenados” me vino genial!

A.: ¿Cómo fueron esos primeros momentos de convivir con una dieta libre de gluten?

L.A.: El día en que me enteré viajaba a México con la Selección, y permítanme contarles que en México eran casi inexistentes los productos sin gluten, y la mayoría de las personas no habían escuchado jamás sobre celiaquía.

A.: ¿Cómo te las arreglaste?

L.A.: Al ser deportista siempre comí muy sano, así que fue cuestión de modificar algunas cosas. Por ejemplo, comer cereales sin gluten con varias semillas y frutas. También empecé a incluir mucho arroz en mis comidas para suplir las pastas, fundamental fuente de carbohidratos.

A.: ¿Sos estricta con tu dieta?

L.A.: Siempre comí sanísimo, eso ayuda. Lo que más me costó fue dejar de comer avena en mis desayunos. Después empecé a comer más papas, batatas y arroz, en vez de las pastas, pero siempre mantengo la base con carnes y verduras. ¡Soy híper estricta con la dieta! Las veces que comí algo con gluten fue por no saber, ¡y me sentí tan mal que jamás se me ocurre comer algo prohibido!

A.: ¿Cómo te sentís desde que hacés la dieta? ¿Notás algún cambio?

L.A.: El cambio fue radical en cuanto a mi bienestar. Enseguida dejé de sufrir dolores de panza y descomposturas. Pero lo que más me sorprendió fue que yo siempre presenté una tendencia a tener anemia y bajos niveles de hierro; y haciendo solamente la dieta sin gluten (sin tomar ningún suplemento vitamínico) mis niveles de hierro se normalizaron.

A.: Si bien hace poco tiempo que te detectaron la celiaquía, hace quince años que practicás deporte de alto rendimiento. ¿Cómo fue el período previo al diagnóstico en cuanto a tu rendimiento?

L.A.: Cuando comencé a remar recuerdo que estaba muy anémica, y siempre tuve energía solamente para entrenar; después estaba todo el día cansada. El período previo al diagnóstico comencé a tener una baja en mi rendimiento.

A.: ¿Entonces tuviste cambios positivos en lo físico desde que hacés la dieta LDG?

L.A.: Sí, mejoré algunas marcas de fuerza, y me siento con más energía para soportar los entrenamientos largos e intensos.

A.: En este momento estás en una gira europea por setenta días, ¿cómo te arreglás cuando viajás al exterior?

L.A.: Para arrancar esta gira me traje bolsitas de granola sin gluten para desayunar. Siempre que vamos a comer a algún restaurante u hotel, hablo con los mozos y/o chefs para comentarles mi situación. Algunos la conocen, otros no tienen ni idea. Siempre trato de tener conmigo cosas simples que puedo comer (frutas, nueces, etc). 

A.: ¿Hay alguna comida que extrañes, que no puedas comer y que no tenga un similar libre de gluten?

L.A.: Extraño ir a comer a cualquier restaurante y pedirme una buena pizza, o unas ricas pastas. También extraño mucho la avena y los scons.

A.: En el ambiente de remo o deporte en general, ¿cuánto se sabe de celiaquía?

L.A.: ¡Poco y nada! Siempre me ofrecen comer cosas con gluten, o me dicen “Comelo, es sólo un poquito”, sin saber lo mal que me hace. Pero, más allá de cierto desconocimiento sobre el tema, también son solidarios, y desde que soy celíaca todos me preguntan y me ayudan, y cuando ven productos aptos en algún país en el que estamos, me avisan.

A.: ¿Tenés alguna anécdota divertida para compartir?

L.A.: Sí. Nunca me había hecho una intervención quirúrgica y, cuando el gastroenterólogo me dijo que me tenía que hacer una biopsia, le pregunté con cara de espanto: “¿Con anestesia total?”. Y juro que yo escuché que me dijo que no, que me daban unas pastillitas para dormirme. Llegado el momento, me pusieron un spray que me anestesiaba la boca; casi histérica le dije a la enfermera: “¿Qué hago con la saliva? ¡No puedo tragar!”. Y me dijo, muy mala onda: “Sí, nena, sólo que no lo sentís”. Después apenas recuerdo que entró un enfermero pelado que me dijo: “Soy tu anestesista”. Y me durmió. Desperté en un cuarto, me sentía bien y ya me quería ir.

A.: Por último, ¿cuáles son tus expectativas deportivas para el futuro próximo?

L.A.: En este momento estamos en Francia preparándonos para algunas competencias en Alemania e Italia para llegar de la mejor forma a los Juegos Panamericanos de julio próximo. Luego tengo como objetivo para 2016 conseguir una plaza en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro.

A.: ¡GROSA! Gracias.

CV / María Laura Abalo.

Múltiple campeona argentina y sudamericana de remo.

Dos medallas de oro en los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011.

Representante Olímpica en Londres 2012.

Premio Olimpia de Plata en Remo.

 


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