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NOTA

Recién diagnosticado y en proceso de adaptación

Fabio tiene cuarenta y siete años y descubrió recientemente, casi por casualidad, que era celíaco. Primero, la negación: no era posible que alguien tan fanático y dependiente del pan y la pizza fuera celíaco. Luego llegó la aceptación y ponerle "el pecho al tema". Hoy, nuestro entrevistado es un celíaco muy cuidadoso de su salud y estricto en su dieta LDG.

Aglutenados: Contanos, ¿cómo descubriste que eras celíaco?

Fabio Dana: Fue azaroso. Hace un tiempo, luego de una fiesta, hubo algo que me cayó mal. Mi mujer me recomendó ir a un gastroenterólogo. El doctor me mandó a hacer estudios de rutina e incluyó en éstos los estudios sobre EC. Si bien fui obediente y me realicé los estudios correspondientes, estaba seguro de que no había chances de que fuera celíaco por mi fanatismo y excesivo consumo de harinas. "Si hay algo que no soy es celíaco", afirmaba con una seguridad asombrosa.

A.: ¿Y entonces cómo siguió el tema?

F.D.: Ya recuperado de los malestares que me habían llevado a la consulta, y un par de meses más tarde, fui a mi médico clínico de confianza, quien de manera muy sorprendente me dijo: "Che, ¿sabías que sos celíaco?". No lo podía creer, y repetía: "No puede ser, debe de haber algo mal".

A.: ¿Y entonces volviste al gastroenterólogo?

F.D.: Sí, claro. No tuve opción. Ahí fue que me realicé la endoscopía que confirmó el diagnóstico.

A.: ¿Cuál fue tu reacción inicial?

F.D: Al principio fue difícil, no lo esperaba. Era un fanático de las pizzas, el pan, los sándwiches. No concebía otro modo de alimentarme.

A.: ¿Cómo te adaptaste a la dieta LDG? ¿Sos estricto en su seguimiento?

F.D.: Enseguida me mentalicé, lo tuve que aceptar. Sabía que hacer la DLG era necesario por mi salud. Soy estricto al ciento por ciento. Igualmente todavía estoy en un proceso de adaptación y aprendizaje. Recién hace un año que me diagnosticaron. 

A.: ¿Te cuesta seguir la DLG?

F.D.: Estoy muy enfocado en comer todo sin gluten. Aunque sí hay un desorden que tengo que solucionar. Desde que hago la DLG, al rato de haber terminado de comer vuelvo a tener hambre.

A.: ¿Por qué creés que puede pasar eso? ¿Consultaste a algún nutricionista?

F.D.: Supongo que puede ser por la falta de pan. Antes acompañaba todas las comidas con mucho pan. Ese desorden provoca que sea capaz de prepararme algo (sin gluten) a las doce de la noche.

A.: ¿Notaste alguna mejora en lo físico?

F.D.: No, la verdad que no. Siempre fui flaco y mantengo el mismo peso. Además, no me sentía mal antes de saber mi condición celíaca. Aunque sí me pasó algo curioso. 

A.: ¡Contanos!

F.D.: Hasta que fui diagnosticado, nunca había tenido síntomas claros, más allá de algún malestar ocasional, pero apenas comencé con la DLG estuve un par de meses con dolores de panza. Debería haber sido exactamente al revés. Fui al gastroenterólogo, también a guardias, y no había nada físico en esos dolores. Fue un tema que debí resolver en terapia.

A.: ¿Y el entorno familiar contribuye a tu adaptación?

F.D.: El tema familiar es MUY importante. Mi mujer me ayudó muchísimo en cuanto a la organización de las comidas. Los chicos también: si bien son pequeños, me ayudan a su modo. Han ido entrenando el ojo y van permanentemente buscando productos sin tacc para mí. Todos colaboran mucho con mi celiaquía.

A.: ¿Qué podrías decir que fue lo más positivo desde que te diagnosticaron la EC?

F.D.: Ahora me alimento mejor. Nunca fui organizado con la comida, siempre era cuestión de pedir un sándwich o un alfajor en cualquier sitio. Hoy, a la fuerza estoy obligado a comer más sano. Por ejemplo, empecé a comer más fruta. Lo que antes se resolvía con un sándwich hoy lo resuelvo en una verdulería.

A.: ¿Cómo hacés con las reuniones sociales?

F.D.: Por suerte está mi mujer que se ocupa de prepararme o de hacerme acordar de que me lleve algo sin gluten. Si fuera por mí, iría sin llevar nada. Igualmente en las reuniones familiares o de amigos cercanos se portan bárbaro conmigo. Siempre preparan algo especialmente para mí. ¡En el ámbito íntimo estoy muy bien, muy contenido!

A.: ¿Tenés alguna anécdota para compartir con nuestros lectores?

F.D.: Sí, claro. Mi papá tiene ochenta años y es tan fanático de las pizzas como lo era yo. Después que le conté que yo era celíaco, me invitaba a comer a su casa y decía: "Pedimos una de muzzarella", a lo que yo respondía que no podía comer eso. "Claro, quedate tranquilo que pido algo que vos puedas comer." Llegué a su casa y muy contento me había pedido especialmente para mí una pizza de fugazzeta. Durante un tiempo fue así. "Pizza no podés, entonces te preparo unos fideos." Por suerte ha ido aprendiendo, y eso quedó sólo en simpáticas anécdotas.

A.: ¿Te animarías a dejar alguna recomendación?

F.D.: Podría ser. Recomendaría que todos los celíacos nos tomemos un tiempo para difundir datos, novedades, para que todos tengamos información actualizada y así también más opciones. Las redes sociales ayudan mucho. En mi caso he recabado mucha información sobre nuevos productos o nuevos comercios ideales para seguir mi dieta LDG.

A.: ¡Gracias, Fabio, por la entrevista!

CV FABIO DANA

Periodista deportivo.

Trabajó en Olé.

Actualmente trabaja en Clarín (suplementos zonales) y es columnista en el sitio de ESPN.

En 2007 publicó un libro sobre Boca Juniors: Boca, el más grande de acá a Japón.

Casado, tiene dos hijos de siete y cinco años.

Escritor; participa en concursos literarios; ganó algunos premios.

Tiene escrito un libro de cuentos que espera publicar pronto. Hoy está escribiendo una novela.


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