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NOTA

Igualdad de oportunidades

Mariana y María Isabel llevan a cabo un proyecto familiar que aporta a la inclusión de chicos con capacidades diferentes al mundo del trabajo; se trata de un emprendimiento de cocina y catering para celíacos.

Acerca del proyecto

María Isabel es terapista ocupacional. Desarrolló su carrera en el sur trabajando en talleres de integración, fundamentalmente con adolescentes. Cuando regresó a Buenos Aires, y en conjunto con un grupo de profesionales y mamás, inició el actual emprendimiento/taller/proyecto llamado “Celidelicias”. Los objetivos son dos: cumplir el deseo de armar un emprendimiento gastronómico con su hermana Mariana e integrar a Sebastián —hijo de Mariana, celíaco y con Síndrome de Down— en una actividad de autonomía y autosuficiencia.

Sebastián está en el germen del proyecto. Siempre fue estimulado por sus padres para su independencia personal, y en esa búsqueda concurrió al CFI —Centro de Formación Integral—, especializado en chicos con capacidades diferentes. Allí se especializó para ser chef. En el mismo centro realizó pasantías laborales. Es decir que ingresó como estudiante y continuó su actividad allí Más tarde hizo otra pasantía de un año en un sitio donde se fabricaban y vendían productos para celíacos. Sebastián tuvo entonces formación de pastelero y especialización en productos sin gluten.

El siguiente paso concatenaba con el proyecto original: tener un emprendimiento gastronómico, que iba a resultar una salida laboral para Sebastián. Fue una evolución natural.

Tuvieron y tienen aún cuestiones que resolver. Cualquier proyecto que se empieza de cero requiere varias instrumentaciones logísticas y administrativas. Éste suma, a la complejidad que tiene un proyecto laboral, la particularidad de integrar a chicos con capacidades especiales.

El primer tema: el espacio físico para la producción. En la etapa inicial utilizan hasta el día de hoy un espacio prestado. Esto implica armar un sector separado de almacenamiento de ingredientes, vajilla y menaje para la preparación de alimentos SIN TACC. En cuanto a las mesas de trabajo, hay de uso exclusivo pero, al no poder estar “guardadas” antes de comenzar cualquier producción, requieren de una dedicada limpieza previa.

Actualmente están definiendo el armado de un espacio propio, de uso exclusivo, para sumar días de producción y equipos de cocineros alternativos.

Este espacio debe tener todas las condiciones técnicas para su función, y también buena accesibilidad: tiene que haber cercanía de transporte, fundamental para que los chicos trabajen su independencia personal.

Había, en simultáneo, otro objetivo: reclutar a los cocineros. La fuente de los contactos fue y es el Centro de Formación Integral, tanto para los primeros (entre los que estaba Sebastián) con los que se inició el emprendimiento como para los que se están evaluando para próximas incorporaciones. Todo el personal de cocina está compuesto por chicos con capacidades diferentes. Esta condición ya no los limita. María Isabel se enorgullece: “¡Estos chicos tienen una formación impresionante! Los estudios superiores que realizan los califican para estar en cualquier cocina”. Son formados para trabajar, y el factor inclusión es el valor base del proyecto. Se tiene en cuenta en todo momento que es un trabajo, con obligaciones y con un sueldo. Tanto los padres como los profesionales que atienden a los chicos los acompañan y brindan múltiples aportes. Debe haber un entorno de cuidado y una mirada proactiva para sacarlos adelante.

En cuanto al producto, María Isabel nos cuenta que el portfolio fue creciendo orgánicamente. Se inició con galletitas pepas, luego se incorporaron otros sabores dulces. Más tarde, otra línea de galletitas: saladas y sabor queso. Por pedidos que recibían se fueron sumando tortas, empanadas, pizzetas. La última incorporación fueron las viandas, que se preparan con guarnición, para almacenarlas en el freezer. Las encargan personas que trabajan para llevarlas a su oficina. Y se están trabajando muy bien.

Todos los productos son aptos para celíacos. El leitmotiv fue Sebastián, que, al ser celíaco y trabajar en una empresa dedicada a productos SIN TACC, recibió parte de su remuneración en productos que él podía elegir. Poder elegir, y que fuera apto y rico, lo ponía feliz. La conclusión natural resultó, entonces, que fueran productos SIN TACC, con sabor y muy ricos.

Inclusión e independencia

María Isabel nos cuenta cuáles son los pasos con los que hay que trabajar para la independencia y autonomía de los chicos, que necesitan un entrenamiento y un estímulo constantes, porque lo que importa es que desarrollen recursos propios.

En una primera etapa de la vida, esto implica vestido, higiene y alimentación. Se trabaja para que puedan utilizar los instrumentos ordinarios. En el caso de que no puedan desarrollarse, se trabaja entonces con adaptaciones. En la adolescencia, por ejemplo, se hace foco en las habilidades sociales, que tienen que ver con el afuera, con la interacción. Así van adquiriendo recursos para

La utilización de la calculadora también es una herramienta a practicar, los otros usos del celular ellos los tienen mejor incorporados que muchos adultos.

Hoy los chicos que están en este programa tienen sus habilidades sociales ya trabajadas, entonces sólo se entrenan. 

Para cerrar esta charla, María Isabel y Mariana nos cuentan que a ellas este proyecto —en el que están involucradas como mamás, terapeutas y emprendedoras— les ha ampliado el mundo desde lo social. Trabajar con chicos con capacidades diferentes en un proyecto laboral enriquece su vida. Los clientes, más allá de lo comercial, están muy agradecidos de que se los tome en cuenta y se les dé igualdad de oportunidades.


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